Don't move, let the wind speak: that is paradise.
Ezra Pound

martes

AEROPUERTO INTERNACIONAL EL PASO: el dónde del poeta

[notas de frontera]
El 22 de octubre de 1960, Paul Celan leyó un discurso en mención del premio Georg Büchner que le había sido concedido. La página oficial de la Casa Blanca de los Estados Unidos de Norteamérica tiene entre sus archivos digitalizados un discurso que George Bush leyó en el Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, el 21 de marzo de 2002.
No se trata de un cuadro de doble entrada que coteja lo incomparable; se trata de indagar acerca de una sensación que (me) atraviesa (en) ambas lecturas.
La provocación de poner a andar en misma ruta dos materiales tan asimétricos es anecdótica; la posibilidad del contacto y la fuerza explosiva de la intersección deberán superar cualquier indicio de sarcasmo. ¿El cruce entre un discurso poético y un discurso político resulta una radiografía precisa de nuestros días? El poema del duelo de una humanidad roída por la experiencia del nazismo, el poema del duelo por la pérdida de lo insustituible de la presencia misma. Redes globales de ayuda al viajero conviven con, cada vez más, muros interestatales; y, mientras las “nuevas” tecnologías aceleran el tránsito de información de todo tipo, color y forma, la experiencia del destiempo se torna curiosamente invitadora. De memoria. Par coeur. Así aparecen escritos los diagnósticos de esta época por cualquier estudioso de bon coeur, como si en la repetición de lo correcto estuviera la génesis de un grupo de pertenencia, un tipo inquietante de autoayuda. Derrida juega, en su Che cos `e la poesia?, con el significado de las palabras coeur (corazón) y par coeur (de memoria) para explorar lo poético, la experiencia poética, o poemática (en tanto implica un pathos), y entiende que esto poético sería aquello que deseas aprender, pero de lo otro, gracias a lo otro y bajo su dictado, con el corazón[1]. Ante estas consideraciones podría tratarse más que del poema de un duelo, del poema de un consuelo.
Consuelo como lamento compartido, como llamado a la autodefensa nacional, como la posibilidad de la amistad en la frontera, amigos de estación, autocomplacencia con escalas.
Pero, ¿por qué este intento estético?, ¿por qué poesía? ¿Qué tiene que ver la poesía?, qué el du starbst nicht den malvenfarbenen Tod[i] de Paul Celan.
Quizás se trate de otra cara del consuelo, de un consuelo al que se le puede percibir algo de rostro, en el sentido de Levinas “el rostro como la extrema precariedad del otro. Paz como un despertar a la precariedad del otro”[2].
De la lectura conjunta de los discursos de Celan y Bush trazaremos un recorrido que intenta partir desde la aporía de la frontera de lo humano, la poesía, igual que la muerte, como experiencias de lo imposible; pasar por la violencia del duelo, de la interpelación; para confluir en la travesía de las representaciones, la escritura, la libertad y la (im)posibilidad de adscripción a un momento histórico de una identidad colectiva.



[1] DERRIDA, J. “Che cos`e la poesia?” en http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/poesia.htm
[2] En BUTLER, J. Vida precaria. El poder del duelo y la violencia, Paidós, Bs.As., 2006, p. 169.

[i] no moriste de muerte color malva. CELAN, P. en “Media Noche”, en Amapola y Memoria, Hiperión, Madrid, 2005, p. 35.

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