Don't move, let the wind speak: that is paradise.
Ezra Pound
Ezra Pound
lunes
ANILLADOS
Cómo se encuentra la metáfora para hablar de lo que ya no existe. Cómo, cuando antes era todos los sinónimos de la vida y del color. Decir que se murió el amor es una manera bastante pobre del decir, es impreciso eso: se terminó un modo de hacerlo funcionar, el que conocíamos. Qué pena y qué ganas de repetir todas las frases cursis de las poetisas capaces de darse muerte; cuando saliste me dieron ganas de vomitar, eso es lo único que me sale. Y la pena, que no se fue por mi boca, sigue y me embaraza. Pensar que ya teníamos los nombres para nuestros hijos, ¿qué va a pasar ahora?. Te veo mirarme cuando te llama el espanto, no acuso tu mirada testigo de algo que lo sublima, quizás lo mismo sucede con la mía. No es bueno unirnos así, te prometo intentos y todo sale en medias tintas, como si no latiera el pulso; ¿acaso estamos muertos? Hace una hora saliste por ahí, agobiado de mí, enfermo conmigo; me pregunto si el frío de la calle es mejor refugio que el hogar que creímos armar. Fumás y tomás, y te siento como un adolescente que intenta ser otra cosa, pasar, de una vez, por ese tránsito, dejar de ser. Creo que no nos entendemos, yo quiero alguien que me mire con la emoción de quien sabe contemplar un atardecer de verano y vos querés alguien que sonría como yo solía sonreirte cada vez que me mirabas. Esos son los trueques con la muerte, no cabría duda a la distancia; pero todavía estás en el umbral de este lugar ya sin posesivo y si volvés me dará alergia el olor a ese humo que habías decidido dejar cuando creíamos que habíamos encontrado en el otro un placebo para nuestras miserias, y si no, otra vez la nausea.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario